El amor no siempre es suficiente.
Nunca entendía cuando mi madre me decía "El amor no siempre es suficiente" como no podía ser suficiente? No es amor todo lo que necesitamos?
Nunca entendí porque nunca sentí lo que era tener en la mano ese sentimiento, sentir que tienen es universo en la palma de la mano, sentir que puedes controlar los ejes donde giran los planetas, pensar que eres poderoso.
El amor no siempre es suficiente.
Las palabras resonaban en el fondo de mi estómago luego de terminar una caguama de indio... Antecedida por tres más...
Yo nunca iba a entenderlas hasta que fuera yo el que estuviera al otro del camino, hasta que viera la otra cara de la moneda, hasta que lo viviera en carne propia...
Entonces déjenme decirles...
Estén ahí...
Cuando estén cansados, y sus pies les duelan, y no puedas escuchar ni sentir nada mas que el sonido de tu almohada, pero el amor quiere que hablen de su día, deja que tu corazón encuentre la fuerza para alcanzar a que las palabras salgan de tu boca y tus labios o al menos que creen una pequeña sonrisa.
Estén ahí...
Cuando estés sentado en el porche, sea sábado por la tarde, y las aves canten, y el amor de tu vida tenga la cabeza en tu hombro, y pienses en todos los lugares que puedes ir en ese momento y en todas las personas que puedes conocer, deja que el sonido de la respiracion de ella te regrese y te haga recordar que ella no está esperándote en la calle, está ahí donde tu estás.
Estén ahí...
Cuando ella sea derrotada en algo y pierda el sentido de las cosas hasta que no sepa cual es la derecha o la izquierda, agarra sus manos y besa cada una de las venas en sus manos y mírala profundamente a los ojos, pero no digas ni una sola palabra, no digas nada.
Estén ahí...
Cuando ella trate de luchar con las arrugas formadas bajo sus ojos usando lentes oscuros por primera vez en años, recuérdale que orgulloso estás de ver esos cambios en ese hermoso lienzo llamado cara y seas tu el que puede tenerlo cerca cada noche.
Déjame decirte que el amor no siempre es suficiente!
Ya que yo si sentí tener el universo en mis manos, yo si sentí que podía controlar los ejes de la tierra, el sol y la luna, hasta que el sol te deja ciego...
El amor no siempre es suficiente, pero cuando lo es, estén ahí...
25 de marzo de 2016
El amor no siempre es suficiente
23 de marzo de 2016
La belleza del adiós
Los adiós puntualizan el final de una cosa dejando que otra
inicie. Hay muchas formas de darle la vuelta y evitar decir adiós. En lugar de
eso decimos "Nos vemos", "Hasta luego" o "Hasta
entonces."
Tener que decir adiós duele.
Duele cuando un ser amado muere o se va y en su ausencia la
vida cambia. La gente que nosotros amamos y los que nos aman se vuelven como
nutrientes esenciales en nuestra vida. Son como caldo de pollo para el alma. La
paz que sientes cuando un amigo te hace reír es tan especial porque te hace
olvidar momentáneamente las cosas.
Un abrazo puede sanar.
Los Ositos Cariñositos tenían razón: sharing is caring!
Y como se supone que vas a enamorarte con otra persona? Es
mediante compartir y a veces pasa después de decir "Adiós."
He escrito muchas veces sobre el amor de mi vida y ella lo sabe. Éramos amigos, nos
quisimos mucho.
Todo se terminó. Emprendimos caminos diferentes. Ella me
extrañó. Yo la extraño. Seguí con mi vida y hasta donde se, ella también y me da
gusto que le vaya bien y sea feliz a pesar de todo lo que le ha pasado.
No ha sido fácil, de verdad que no, luego de tantos años no
deja de estar presente.
De hecho la parte mas difícil sobre decirle adiós fue la
razón por la que lo hice. Solo quería protegerla, era lo mejor para ella,
existía compromiso. Pero al final de cuentas creo que ninguno de los dos éramos
realmente nosotros.
Decidí creer eso.
Pasó el tiempo y yo hice lo posible para darle continuidad a
mi vida, regularizar mis finanzas, atraer cosas buenas a mi vida y ser
saludable. En esa búsqueda encontré esa habilidad de X-Men "ver la crudeza
de las cosas."
Soy prácticamente un hombre con la mente de un témpano de
hielo, teniendo la habilidad de hablarle a la gente de una manera real, intuir
estados sentimentales y entender el peso de la vida de una persona y lo fácil
que se puede ir sin causarme conflictos sentimentales.
Y cuando tratamos de olvidar sobre alguien que hemos amado
puede hacernos sentir una desconexión difícil de entender.
Mas delante, el nivel de confianza que se necesita para esto
es como entender que las cosas que realmente nos pertenecen se quedarán en
nuestras vidas y si se van es por que nosotros no somos los que se las deben de
quedar.
La libertad de ser exactamente quienes somos es el mejor
regalo que podemos darnos y eso nos permite liberar a otros.
Esta es la belleza del adiós.
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Reflexaciones
28 de diciembre de 2015
Te amo aunque no vayamos a estar para siempre juntos
Existen por ahí muchas teorías flotando al rededor tratando de entender la razón de la epidemia humana a la cual me gusta referirme como síndrome del "Quiero lo que no puedo tener" hablando de cosas materiales hasta de la familia perfecta.
Para mi, nunca fue por la emoción de la búsqueda. Yo no soy mucho de andar persiguiendo cosas, así que definitivamente no estoy interesado en ir detrás de alguien. No, para mi siempre es mas sobre la historia. Ahí creo que si vale la pena hacer lo que sea por la historia.
A veces hay gente que viene a nuestras vidas y son tan pinche asombrosas que tocan las fibras mas escondidas del corazón, pero por una u otra cosa ellos no son para nosotros, no son parte de nuestra historia, te das cuenta que son solo nuestro presente, pero nunca nuestro futuro. Yo siempre se cuando las cosas no están hechas para durar, pero mi corazón nunca entiende la lógica de las cosas cuando quiere amar a alguien. Como Gabino Barrera el wey no entiende razones, sabe que su única función es amar, siempre convenciendo a la razón para quedarse, aguantar un poco mas, solo un poco mas, ama así como sea, disfruta la compañía y ve como avanza la historia.
Siempre hay algo romántico al saber que algo debe terminar. Francis Scott Fitzgerald decía "No soy sentimental, soy tan romántico como tu lo eres. La idea, ya sabes, es que la persona sentimental piensa que las cosas durarán. El romántico tiene una desesperada confianza en que no lo harán." Es como descubrir que te queda un año de vida. Si alguien me dijera eso, que me queda un año de vida, yo no les daría una pistola y diría "Mejor termínala ahora." Yo me acabaría ese año de vida completamente. Disfrutaría cada día de los que me restan en la tierra hasta que se me acabe el aliento.
Sabiendo que no estaré con alguien para siempre solo intensifica mis ganas de estar mas con esa persona, no para siempre, pero sí en este momento. Yo solo quiero abrazarla, besarla, tocarla, sentirla cerca y experimentarla. Amarla ferozmente.
Antes pensaba que el compromiso te garantizaba que iban a estar juntos por siempre, pero no es así. Nada en la vida está garantizado. Nadie puede prometerte un para siempre aunque tengan la intensión en el momento. En cierto sentido, un final me da mas seguridad.
Tal vez ella no está aquí para el largo viaje, para el viaje hasta el asilo, o ni siquiera para pasado mañana, pero ahora están aquí y justo ahora el instante es gratificante. "Para Siempre" no tiene lugar en un mundo de constante cambio.
Amar a los que no podía tener, me enseñó mucho sobre el amor e incluso la vida. Aprendí que hay fuerza en dejarlas ir, mas de la que se requiere manteniéndolas contigo. Aprendí a dejar de tratar se dueño de un ser humano. A amar sin querer poseer, porque yo no necesito ser dueño de alguien para ser feliz.
Aprendí que el final de una relación no era el fin de mi mundo.
Se que tal vez estés pensando en que yo no conozco a alguien mejor, que aún no experimenté el "amor verdadero", pero yo tuve un amor el cual pensaba que era "el verdadero." Ella me escogió y yo a ella. Yo creía que estaríamos juntos para siempre como una vil colegiala dibujando corazones en los puntos de las íes, escribiendo en los cuadernos que era "para siempre" con una inocente esperanza. Y cuando terminó, casi me destruye. Me colgué en los pedazos de una relación rota hasta que la asfixia me volvió de un azul, con mi cara consumida por la ansiedad, como si fuera mi última oportunidad de sentir alguna vez el amor.
Después de algún tiempo finalmente la dejé ir, y me di cuenta que eso no me mató, no volvió mi corazón amargo ni lo cambió a un estado frío. Mientras haya alguna oportunidad de seguir amando el corazón seguirá funcionando. Él amará a quien lo ame aún así si yo no quiero hacerlo, aunque tenga que terminar alguna vez y seguirá amando aún después de eso también. Es una prueba fehaciente de cuanto somos capaces de amar.
Entonces, cuando yo conozca a alguien, aún así que yo sepa que no vamos a estar juntos para siempre disfrutaré el tiempo que estaremos juntos. La amaré por los momentos que compartimos y la alegría que trajo a mi vida, esos son los recuerdos con los que me quedaré por siempre.
Tal vez no es la misma idea del "amor" que yo tenía de niño, esa noción del felices por siempre que veía en mis padres. Pero es igual de bonito que un cuento.
He sido besado tan fuerte que olvidé que tenía una cara, he pasado mi brazo al rededor de una cintura y caminado por el horizonte, he escalado algunas montañas solo para ver un atardecer, he corrido en la lluvia para decir Te Amo y sí... También he tenido sexo que me ha hecho explotar en sensaciones inexplicables.
Estoy seguro, va a doler cuando termine. No me gusta que las cosas se acaben, cada historia debe terminar pero eso no significa que no hayas disfrutado el viaje.
Algún día escogeré amar a alguien que escogió amarme a mi y antes de que no demos cuenta vamos a pasar una vida juntos hasta que termine de nuevo...
Para mi, nunca fue por la emoción de la búsqueda. Yo no soy mucho de andar persiguiendo cosas, así que definitivamente no estoy interesado en ir detrás de alguien. No, para mi siempre es mas sobre la historia. Ahí creo que si vale la pena hacer lo que sea por la historia.
A veces hay gente que viene a nuestras vidas y son tan pinche asombrosas que tocan las fibras mas escondidas del corazón, pero por una u otra cosa ellos no son para nosotros, no son parte de nuestra historia, te das cuenta que son solo nuestro presente, pero nunca nuestro futuro. Yo siempre se cuando las cosas no están hechas para durar, pero mi corazón nunca entiende la lógica de las cosas cuando quiere amar a alguien. Como Gabino Barrera el wey no entiende razones, sabe que su única función es amar, siempre convenciendo a la razón para quedarse, aguantar un poco mas, solo un poco mas, ama así como sea, disfruta la compañía y ve como avanza la historia.
Siempre hay algo romántico al saber que algo debe terminar. Francis Scott Fitzgerald decía "No soy sentimental, soy tan romántico como tu lo eres. La idea, ya sabes, es que la persona sentimental piensa que las cosas durarán. El romántico tiene una desesperada confianza en que no lo harán." Es como descubrir que te queda un año de vida. Si alguien me dijera eso, que me queda un año de vida, yo no les daría una pistola y diría "Mejor termínala ahora." Yo me acabaría ese año de vida completamente. Disfrutaría cada día de los que me restan en la tierra hasta que se me acabe el aliento.
Sabiendo que no estaré con alguien para siempre solo intensifica mis ganas de estar mas con esa persona, no para siempre, pero sí en este momento. Yo solo quiero abrazarla, besarla, tocarla, sentirla cerca y experimentarla. Amarla ferozmente.
Antes pensaba que el compromiso te garantizaba que iban a estar juntos por siempre, pero no es así. Nada en la vida está garantizado. Nadie puede prometerte un para siempre aunque tengan la intensión en el momento. En cierto sentido, un final me da mas seguridad.
Tal vez ella no está aquí para el largo viaje, para el viaje hasta el asilo, o ni siquiera para pasado mañana, pero ahora están aquí y justo ahora el instante es gratificante. "Para Siempre" no tiene lugar en un mundo de constante cambio.
Amar a los que no podía tener, me enseñó mucho sobre el amor e incluso la vida. Aprendí que hay fuerza en dejarlas ir, mas de la que se requiere manteniéndolas contigo. Aprendí a dejar de tratar se dueño de un ser humano. A amar sin querer poseer, porque yo no necesito ser dueño de alguien para ser feliz.
Aprendí que el final de una relación no era el fin de mi mundo.
Se que tal vez estés pensando en que yo no conozco a alguien mejor, que aún no experimenté el "amor verdadero", pero yo tuve un amor el cual pensaba que era "el verdadero." Ella me escogió y yo a ella. Yo creía que estaríamos juntos para siempre como una vil colegiala dibujando corazones en los puntos de las íes, escribiendo en los cuadernos que era "para siempre" con una inocente esperanza. Y cuando terminó, casi me destruye. Me colgué en los pedazos de una relación rota hasta que la asfixia me volvió de un azul, con mi cara consumida por la ansiedad, como si fuera mi última oportunidad de sentir alguna vez el amor.
Después de algún tiempo finalmente la dejé ir, y me di cuenta que eso no me mató, no volvió mi corazón amargo ni lo cambió a un estado frío. Mientras haya alguna oportunidad de seguir amando el corazón seguirá funcionando. Él amará a quien lo ame aún así si yo no quiero hacerlo, aunque tenga que terminar alguna vez y seguirá amando aún después de eso también. Es una prueba fehaciente de cuanto somos capaces de amar.
Entonces, cuando yo conozca a alguien, aún así que yo sepa que no vamos a estar juntos para siempre disfrutaré el tiempo que estaremos juntos. La amaré por los momentos que compartimos y la alegría que trajo a mi vida, esos son los recuerdos con los que me quedaré por siempre.
Tal vez no es la misma idea del "amor" que yo tenía de niño, esa noción del felices por siempre que veía en mis padres. Pero es igual de bonito que un cuento.
He sido besado tan fuerte que olvidé que tenía una cara, he pasado mi brazo al rededor de una cintura y caminado por el horizonte, he escalado algunas montañas solo para ver un atardecer, he corrido en la lluvia para decir Te Amo y sí... También he tenido sexo que me ha hecho explotar en sensaciones inexplicables.
Estoy seguro, va a doler cuando termine. No me gusta que las cosas se acaben, cada historia debe terminar pero eso no significa que no hayas disfrutado el viaje.
Algún día escogeré amar a alguien que escogió amarme a mi y antes de que no demos cuenta vamos a pasar una vida juntos hasta que termine de nuevo...
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6 de noviembre de 2015
Quien quiere...
Quien quiere no demora, aparece. Quien te quiere ver ahora no lo deja para mañana, incluso si la distancia es incalculable o ya es demasiado tarde para hacerlo. Quien quiere, no deja para después lo que puede hacer ahora. Quien quiere quedarse, se queda sin que le tengas que implorar. Quien quiere cuidarte, simplemente te cuida. Quien quiere, probablemente no va a soportar la nostalgia, no escatimará en sentimientos y se entregará para tenerte.
Quien quiere, encuentra un camino. Quien tiene ganas hace que la nostalgia se transforme en encuentro, hace que el cine se convierta en motel, hace del cansancio un motivo, hace de los días fríos algo más cálido. Quien quiere, es capaz de viajar 100 km solo para verte, y no le importa si el tiempo pasa demasiado rápido, quien quiere ni si quiera lo pensará cuando se trate de verte hoy o dentro de dos semanas. Quien quiere no vive de las conversaciones, no pierde el tiempo, no colecciona mil y una disculpas para justificar que no podrá verte hoy por qué el día fue muy duro.
Quien tiene nostalgia de tu sonrisa no se contenta con escuchar la voz a través de una bocina, quien quiere estar contigo siente la necesidad de verte para conversar sobre tu día, sobre todas las cosas que te hacen perder la cabeza y entiende que es mejor abrazarte en los momentos más difíciles en lugar de simplemente enviar un “que estés bien” por mensajes. Quien te quiere te hace bien, toca a tu puerta con chocolates y cerveza que compró en el camino – el dinero era poco y el vino es caro. Quien realmente te quiere ver no espera un día feriado o por días mejores que no tengan exámenes ni un montón de trabajo por terminar.
Quien te quiere ver no se lamenta por vestir lo primero que encuentra a la mano para salir con la sonrisa más sincera a encontrarte. Quien quiere, no reserva un tiempo para ti o un horario fijo para verte, te reserva la vida entera y te enseña que, cuando la gente ama de verdad, no se escatima en esfuerzos, que no se quiere a otro para rellenar aquel espacio que sobra en la cama o ese tiempo libre en los fines de semana. Cuando queremos, aceptamos que otro se suba al tren de nuestra vida, para ser abrigado y convertirse en abrigo al mismo tiempo, para unir dos mundos en uno solo.
Quien anhela quedarse cierra los ojos sobre tu pecho y se permite, sin miedos, despertar hasta el otro día. Quien quiere, se hace el dormido para no levantarse de la cama y no salir de tu vida, te roba las mañanas, te envuelve en sus brazos y cuando le preguntes si la posición de tu cabeza le está lastimando, te responde que no. Quien quiere permanecer en tu vida no se lo piensa dos veces antes de entrar. Se queda para el desayuno y si es posible hasta la cena, ya que no probar al máximo el gusto de tus besos se considera algo estúpido.
Quien desea quedarse posa la cabeza sobre tu hombro y permite que descubras todos sus miedos y secretos, los errores y defectos, aprieta tu mano para intentar decirte algo en silencio y se despide sin dejarte nada, permitiéndote la libertad y dejándote con esa sensación de querer vivir un poco más a su lado. Quien te quiere tiene ganas de repetir, de probar cada uno de los gustos de tu sabor, de intentar todas las aventuras contigo sin tener que pensarlo, sin tener que decir “hoy no”, “lo dejamos para mañana”. Por qué quien quiere, encuentra la forma. Quien no quiere, encuentra una disculpa.
Quien quiere, encuentra un camino. Quien tiene ganas hace que la nostalgia se transforme en encuentro, hace que el cine se convierta en motel, hace del cansancio un motivo, hace de los días fríos algo más cálido. Quien quiere, es capaz de viajar 100 km solo para verte, y no le importa si el tiempo pasa demasiado rápido, quien quiere ni si quiera lo pensará cuando se trate de verte hoy o dentro de dos semanas. Quien quiere no vive de las conversaciones, no pierde el tiempo, no colecciona mil y una disculpas para justificar que no podrá verte hoy por qué el día fue muy duro.
Quien tiene nostalgia de tu sonrisa no se contenta con escuchar la voz a través de una bocina, quien quiere estar contigo siente la necesidad de verte para conversar sobre tu día, sobre todas las cosas que te hacen perder la cabeza y entiende que es mejor abrazarte en los momentos más difíciles en lugar de simplemente enviar un “que estés bien” por mensajes. Quien te quiere te hace bien, toca a tu puerta con chocolates y cerveza que compró en el camino – el dinero era poco y el vino es caro. Quien realmente te quiere ver no espera un día feriado o por días mejores que no tengan exámenes ni un montón de trabajo por terminar.
Quien te quiere ver no se lamenta por vestir lo primero que encuentra a la mano para salir con la sonrisa más sincera a encontrarte. Quien quiere, no reserva un tiempo para ti o un horario fijo para verte, te reserva la vida entera y te enseña que, cuando la gente ama de verdad, no se escatima en esfuerzos, que no se quiere a otro para rellenar aquel espacio que sobra en la cama o ese tiempo libre en los fines de semana. Cuando queremos, aceptamos que otro se suba al tren de nuestra vida, para ser abrigado y convertirse en abrigo al mismo tiempo, para unir dos mundos en uno solo.
Quien anhela quedarse cierra los ojos sobre tu pecho y se permite, sin miedos, despertar hasta el otro día. Quien quiere, se hace el dormido para no levantarse de la cama y no salir de tu vida, te roba las mañanas, te envuelve en sus brazos y cuando le preguntes si la posición de tu cabeza le está lastimando, te responde que no. Quien quiere permanecer en tu vida no se lo piensa dos veces antes de entrar. Se queda para el desayuno y si es posible hasta la cena, ya que no probar al máximo el gusto de tus besos se considera algo estúpido.
Quien desea quedarse posa la cabeza sobre tu hombro y permite que descubras todos sus miedos y secretos, los errores y defectos, aprieta tu mano para intentar decirte algo en silencio y se despide sin dejarte nada, permitiéndote la libertad y dejándote con esa sensación de querer vivir un poco más a su lado. Quien te quiere tiene ganas de repetir, de probar cada uno de los gustos de tu sabor, de intentar todas las aventuras contigo sin tener que pensarlo, sin tener que decir “hoy no”, “lo dejamos para mañana”. Por qué quien quiere, encuentra la forma. Quien no quiere, encuentra una disculpa.
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